1995 Las reglas del Hemingway
LAS REGLAS DEL
TORNEO CUBANO DE ERNEST HEMINGWAY
Un individuo corpulento, en
bermuda y ancha camisa de pescador de desvaídas listas azules, se paseaba
descalzo, despeinado y casi nunca acabado de rasurar por el muelle de Bimini a
mediado de los años ’30. Estaba ya
bastante tostado por el sol del verano, que recibía lo mismo en el puente
volante, en la silla de pesca y cuando a veces caía rendido sobre la cubierta
de su barco.
Podía ser antipático si se lo
proponía, pero todo el mundo admiraba su paciente persistencia en pescar,
pescar y pescar. Después de una dura
jornada de troleo en el yate, a lo mejor tenía la ocurrencia de averiguar cuan
bien estaba picando el macabí al atardecer en los bajos cercanos a los cayos de
mangle, o de acompañar a unos muchachos a pescar pargos con sedal a mano en el
extremo del embarcadero, cuando caía la noche.
Ernest Millar Hemingway era ya un
escritor conocido y había pescado bastante en los cayos de la Florida y en la
costa noroccidental de Cuba cuando comenzó a enfilar la derrota del yate Pilar
hacia Bimini, esa pequeña isla del archipiélago de las Bahamas.
Allí se reunía lo más selecto del
gremio de los grandes pescadores deportivos de agua salada de los Estados
Unidos. Entre Bimini y la ciudad floridana
de Miami hay un estrecho cañón submarino de apenas 50 millas de ancho, por lo
que fluye la corriente del Golfo con su hilera interminable de grandes
casteros, atunes y tiburones.
Hemingway perfeccionó en Bimini
lo que había aprendido de pesca en Key West y La Habana, pero también vio en
todos estos lugares que alguna gente pretendía cobrar los peces a toda costa, a
veces con procedimientos no del todo escrupulosos, si vamos a hablar en
términos estrictamente deportivos.
Cuando escribió la introducción
al libro Atlantic Game Fishing, de su amigo Kip Farrington, Hemingway no
disimiló su incomodidad por este asunto.
Dijo que la pesca estaba necesitada de unas sencillas reglas si se
pretendía en realidad que continuara como deporte, y dedicó calificativos
bastante irreverentes a quienes consideraba falsos deportistas.
Varas irrompibles, carretes de
doble manivela que actuaban como winches y sedales capaces de remolcar
una lancha, estuvieron a a punto de arruinar la pesca deportiva. Aparte de estos adelantos técnicos, había
quienes ataban la vara a la silla de pesca, de tal manera que fuera el barco y
no ellos quienes capturaran al pez.
Algunos se propusieron salvar la
pesca de los impostores. Michael Lerner,
uno de los que frecuentaba las aguas de Bimini, lidereó elempeño del cual
surgió en 1939 la Internacional Game Fish Association (IGFA), de la cual Ernest
Hemingway fue vicepresidente hasta su fallecimiento en 1961.
Un concurso en la habana
Cuando el Club Náutico
Internacional de La Habana se propuso en 1950 iniciar un torneo de pesca de
agujas con la participación de extranjeros y nacionales, invitaron a Ernest
Hemingway para tomar parte en los preparativos.
Aparte de su nombre y del principal trofeo del certamen, el aporte de
Hemingway es evidente en las reglas de competencia.
En esa época lo más común en el
país era el empleo de sedales de 24 ó 39 hilos para la pesca de agujas con
avíos de vara y carrete. Cada numeración
se multiplica por tres y se averigua así la resistencia aproximada en libras de
la línea empleada. Dos de las bases del
torneo revelan la mano de Hemingway.
6.- El hilo a usar será del
número 15 y la vara y el carrete a selección del pescador. El largo de la alambrada no podrá ser mayor
de 15 pies, siendo de 15 pies también el largo máximo del doble. Solamente se podrá usar un anzuelo y la
competencia es a base de trolling.
7.- En todo lo demás no
previsto en esta convocatoria se usarán las reglas de la IGFA.
Lo
infrecuente de tal resistencia de línea en aquella época puede deducirse de la
observación de algunos cronistas de pesca, quienes mencionaron en sus reportes
del torneo de ese año, que las agujas habían picado con bastante frecuencia,
pero las roturas del sedal y la escasa maestría de algunos con la línea ligera
provocaron la pérdida de muchos peces.
De acuerdo
con las mismas reglas del torneo, el trofeo Hemingway lo obtendría en
propiedad el club que ganara tres veces la competencia, aunque estas no fueran
consecutivas. Esto vino a suceder en
1954, cuando el Club Náutico Internacional de La Habana ahiló su tercera
victoria.
Hemingway
donó una nueva copa y el concurso lo volvieron a convocar en 1955, pero
entonces ocurrió un sorpresivo cambio de reglas que llevó a una agria polémica
entre los deportistas y los organizadores de la lid. Hemingway, irritado, se negó esa vez a
asistir al certamen.
La propuesta
del comité del torneo consistía en autorizar el empleo de líneas de cualquier
resistencia, hasta la número 39, mientras se pretendía obligara los
concursantes de hilos finos a cortar el sedal si su lucha con el pez demoraba
más de una hora. Argumentaban que esto
último se haría para no restar oportunidad de pescar a los que usaran hilos más
resistentes.
Más de dos
semanas duró la discusión, porque además se dispuso que la puntuación fuera
prorrateada de acuerdo con la cifra de barcos inscrita por cada club. Así se hizo y el certamen lo ganó un
solitario representante de un club de Nueva Cork. En lo único que cedieron los autores de las
bases del torneo de 1955 fue en no obligar a los pescadores de líneas ligeras a
cortar el sedal a la hora de iniciar la lidia con el pez.
Hacia 1960,
año hasta el cual se extendió la primera etapa del torneo, las reglas
evolucionaron en el sentido de rescatar la vigencia de la línea de 15 hilos y
de incluir con bonificación la de 9 hilos, de unas 30 libras de resistencia.
En cuanto a la
participación, si al principio los clubes se hacían representar por los seis
yates mejor ubicados en la competencia, luego nominaban al inicio una
representación oficial, cuyos resultados daban o no la victoria al club,
independientemente de la captura de sus otros barcos, que sólo podían optar por
premios adicionales.
Bases del clásico actual
Durante varios años, la
celebración del torneo Hemingway en Cuba tuvo sólo carácter nacional. Cuando en 1978 se reanudaron las competencias
con participación extranjera, se pusieron en vigor las antiguas reglas
deportivas para los avíos.
Una resistencia de línea de 50
libras, equivalente en el monofilamento de nailon a la de los antiguos sedales
de fibras, fue durante algún tiempo la norma en la Marina de Barlovento, rebautizada
desde 1983 como Marina Hemingway.
Este criterio no sólo fue
respetado en lo sucesivo, sino incluso se mejoró a partir de 1989 con la
disminución a 30 libras de la resistencia de línea oficial en competencia. En el certamen de 1992, por ejemplo, el deportista
norteamericano Dr. David Bregman, un eminente cardiocirujano, capturó un
castero cuyo peso fue más de ocho veces superior a la resistencia del sedal.
Los reglamentos actuales
reconocen la vigencia de las normas de la IGFA.
La competición es por equipos, es decir, por embarcaciones
independientes y, aunque a veces se significan los resultados por países, las
bases no indican nada al respecto.
El torneo internacional de pesca
de agujas Ernest Hemingway considera válidas solamente las capturas
realizadas con avíos de vara y carrete, por el sistema trolling, con carnada
natural –no viva- o señuelos artificiales.
Sólo puntean las especies de agujas que frecuentan esta agua y se premia
además al mayor dorado.
Desde hace varios años el
concurso incluye cuatro jornadas de pesca, con una de descanso intermedia, y
las capturas se llevan a cabo en horario diurno. Los jueces son muy estrictos en cuanto al
respeto a la hora de entrada al puerto, aunque conceden tiempo adicional si lo
solicita un equipo que tenga anzolado un pez a la hora de cierre.
Lo más resiente en Marina
Hemingway en materia de reglamentos es el interés de adoptar la modalidad de
liberación de todas a la mayor parte de las capturas, denominada catch & release, o tag
& release cuando se marca al pez
para estudios científicos antes de liberarlo.
Por lo pronto, en la cita de 1994 establecieron límites mínimos en peso
para los peces que fueran embarcados y presentados a los oficiales de pesaje.
Es muy probable que en este
sentido deseen avanzar los competidores del venidero 45º Torneo
Internacional de la Pesca de la Aguja Ernest Hemingway, que han anotado su cita
para el 15 de mayo en los 23º05,3’ de latitud Norte y 82º30,5’ de longitud
Oeste, justo donde se halla enclavada la Marina Hemingway.
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