1995 Hemingway y su torneo de pesca en La Habana



HEMINGWAY Y SU TORNEO DE PESCA EN LA HABANA
Por Ismael León Almeida
MAR CARIBE. La Revista de la Mar. Cuba. No 6, 1995, p. 55

Entre el 16 y el 20 de mayo próximo, pescadores de varios países toparán en la 45 edición del Torneo de la Pesca de la Aguja “Hemingway”.  Conozcamos, pues, la génesis y trayectoria de este clásico.


“Operaciones mágicas en perspectiva”, fue el misterioso comentario de Ernest Hemingway en su residencia de Finca Vigía, mientras en un club de yatistas de la bahía de La Habana se fraguaba la organización del primer torneo internacional de pesca de agujas celebrado en Cuba.
  
Las aguas que bañan la costa noroccidental de la isla habían sido por mucho tiempo el escenario predilecto de pesca del escritor norteamericano y en aquel año de 1950, la gente del litoral lo conocía tanto como el más fanático coleccionista de sus crónicas en “Esquire”  y  “Holiday”.

Hemingway había arribado en 1932 a La Habana en una lancha de 54 pies de eslora llamada “Anita”, Joe Rusell, el propietario de la embarcación de tierno nombre y del bar mejor surtido de los cayos floridianos durante la vigencia de la Ley Seca en Norteamérica, le había llenado la cabeza a su amigo de peces con picos como bates de beisbol, ávidos de carnadas frescas y de destrozar avíos en la Corriente del Golfo.

Sólo ocho años antes de aquella fecha un pescador afortunado había logrado embarcar a la altura de La Habana el primer castero azul cobrado con vara y carrete en el Océano Atlántico, Hemingway creyó que había hallado su paraíso personal cuando en su primera temporada capturó 19 agujas, pero aun no había visto lo mejor.

En 1933 el “Anita” estuvo por La Habana desde abril hasta mediados de julio.  Cincuenta y cuatro agujas en total fueron izadas a bordo en esas semanas y Hemingway volvió al periodismo después de una década de receso, con una entusiasta crónica que tituló “La pesca de la aguja a la altura del Morro”.  Entre las capturas de ese año hubo una aguja de casta de 468 libras que el escritor menciona como la mejor de todas.  Un lustro más tarde, la revista habanera “Carteles” informaba que alguien había capturado un pez 12 libras más pesado y así obtenía el récord cubano para la especie, que hasta ese momento había estado en poder de Ernest Hemingway.

Primer certamen de pesca de agujas

Por aquella época comenzaba el auge de la pesca mayor en la capital del país.  En 1938 dio inicio la primera lid de pesca de agujas conocida en Cuba, organizada a medio centenar de kilómetros de la boca del Morro por el “Santa Cruz Yacht Club”, y en 1942 dio principio a los suyos el “Havana Yacht Club”.  Después le imitaron otros.

Con frecuencia en estos certámenes participaban ocasionalmente deportistas extranjeros, por lo cual el “Club Náutico Internacional de La Habana” alentó la idea de organizar un concurso internacional de pesca de agujas con algunos clubes de la Florida.  A principio de 1950 se iniciaron los contactos y Hemingway fue invitado a participar en los preparativos.  Por entonces el novelista había vivido durante más de una década en Finca Vigía, y su yate “Pilar” estaba siempre atracado en algún muelle costero.

El escritor ofreció donar el principal trofeo de la competencia y, aunque reticente al principio, acepto finalmente darle su nombre.  Manuel Bell Gorgas; “Blakaman”, un viejo experto cubano en estas lides, afirma que Hemingway era un poco supersticioso y consideraba “algo póstumo” titular cualquier cosa con el nombre de una persona.

La prensa brindó una cobertura de relieve al primer Torneo Internacional de Pesca de Agujas en opción a la Copa donada por el señor Ernest Hemingway.  Treinta y seis yates compitieron durante tres días -26, 27 y 28 de mayo de 1950-  y el “Miramar Yacht Club” se alzó con la victoria.

Durante una década, el evento tuvo su sede en el “Club Náutico Internacional de La Habana”, que ganó la cita por tres años consecutivos, a partir de 1952.  El año anterior a ese fue campeón el “Havana Biltmore Yacht Club and Country Club” y, en 1955, el “Forker River Marlin and Tuna Club”, de Nueva York, con un sólo competidor.

Con nuevas reglas y el estreno de otra copa donada por Hemingway, el torneo de 1956 tuvo por ganadora a la Asociación de los Amigos del Mar, que repitió en 1958, mientras entre uno y otro año se llevó la victoria la “International Wormen’s Fishing Asociation”.  En 1959 el longevo “Havana Yacht Club” logró su único éxito en la cita internacional de pesca.

El XI Torneo: un suceso inolvidable

En 1960 casi todo era nuevo en Cuba.  Había la pasión por el cambio y el gobierno popular que triunfara el año anterior se interesó en el Torneo Hemingway y decidió que en su organización participará el Instituto Nacional de la Industria Turística (INIT), El Club Náutico continuaba como coauspiciador, pero se escogió una nueva sede.

El entusiasmo fue lo más extraordinario jamás visto desde las primeras citas.  Sólo del “Sombrero Yacht Club”, de Marathon, Florida, se inscribieron seis barcos; la flota de 76 yates que se presentó al concurso incluía en total representaciones de siete clubes estadounidenses y algunos competidores de otros países, además de los locales.

A punto de iniciarse la competencia, el 12 de mayo, los vendedores de periódicos vocearon por las calles la participación del Primer Ministro, Fidel Castro Ruz.  Durante tres días Barlovento fue el motivo principal de atención de la gente de adentro y fuera de la isla, aunque el XI Torneo Internacional Hemingway fue por si mismo un acontecimiento deportivo excepcional.

Con la captura de ocho agujas que sobrepasaron en conjunto las 500 libras, el equipo del “Club Náutico Internacional de La Habana” se coronó campeón de la justa por cuarta vez y Fidel Castro fue el líder individual, con cinco peces y 286,68 libras.  La captura de 88 peces de pico con un peso total de unas 4000 libras se convirtió en la nueva marca del torneo, imbatible en mucho tiempo.

Hemingway estuvo en Barlovento en el Torneo de 1960 y fue en esa ocasión que dijo “No soy un hombre de suerte para los concursos de pesca, aunque me gustaría tenerla”.  En el certamen al que dio su nombre, el escritor fue superado dos veces por Mary, su esposa, que pescaba en un pequeño bote nombrado “Tin Kid”.

La Villa de la Aguja

Barlovento fue identificado desde entonces como La Villa de la Aguja (Marlin Village).  Después de dos años sin convocar al torneo, en 1963 se inició allí la larga serie de topes nacionales de pesca de agujas que hasta hoy se conocen igualmente con el nombre del Premio Nobel Norteamericano.

Durante 6 años la cita  nacional tuvo lugar en Barlovento, donde lograron su maestría muchos deportistas que luego fueron afamados competidores y expertos capitanes de la Marina Hemingway, la institución asentada en es lugar desde hace más de una década.  En 1978 se rescató su carácter internacional sin que dejara de afectarse las competencias nacionales.  Ese año y el siguiente contaron con verdaderos sucesos en la pesca deportiva; vinieron a la Marina más yates que nunca y las capturas superaron las seis mil libras en ambas ocasiones.

Sidney Turk, un norteamericano que fue a. Barlovento en su yate, el “Sily Fox”, logró en 1979 el mejor pez cobrado en cualquier época en un Torneo Hemingway, un castero azul del Atlántico de 501 libras de peso.

Lo más significativo de estos últimos tiempos es la sistemática aparición de concursantes de múltiples nacionalidades, bien de Europa, Africa, Asia y el Medio Oriente, hasta sumar 31 países.  Y lo fundamental:  Marina Hemingway continúa siendo la Villa de la Aguja.

Si alguien le dice que ha cobrado una aguja apenas pasada la boya que marca la entrada al canal de Barlovento, es cierto y ha ocurrido más de una vez.  En 1989 el doctor Eduardo Angarita, de Venezuela, retornó al muelle con la primera aguja de la competencia para reclamar su premio, anzuelada a menos de 1 hora de haber sonado el cañonazo de inicio de la competencia.

Hay atraque en la Marina para un centenar de barcos y en el futuro habrá más todavía; se  encuentra alojamiento de categoría, ofertas gastronómicas originales, tiendas surtidas, deportes, música cubana, sociabilidad y afecto.  La ayuda al navegante es un servicio de 24 horas y el Club Náutico Internacional Hemingway tiene allí su sede para los nuevos amigos.

Ahora la Marina prepara el 45 Torneo Internacional de la Pesca de la Aguja Ernest Hemingway.  En los 23 grados 5’ 50” de latitud Norte y 82 grados 30’ 59” de longitud Oeste los pescadores de altura del mundo tienen un compromiso que comienza el 15 de mayo con un congresillo técnico y culmina el día 20 de ese mes con una gran fiesta de premiación.  Ah, y no olvide que allí se pesca con línea de sólo 30 libras de resistencia.

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