HEMINGWAY EN LA LÍNEA
Por años, el tema Hemingway ha
tenido su puesto en este blog. El nombre del escritor norteamericano está
vinculado a los principales certámenes de pesca de agujas en Cuba y sus
numerosos textos acerca de esta afición en nuestro archipiélago han sido
comentados, además de la cobertura más o menos regular de los coloquios
celebrados en el país para el estudio de la obra de este intelectual,
periodista y notable aficionado al deporte de las líneas y anzuelos.
Ernest Miller Hemingway (Oak
Park, Illinois, 1898- Idaho 1961) fue un aficionado a la pesca fluvial durante
su infancia, cuando pasaba las largas semanas de vacaciones estivales gozando
de libertan en contacto con la naturaleza en el norte de Michigan, donde su
familia poseía una cabaña. De aquel contacto con la vida silvestre procede su
sensibilidad hacia la naturaleza y no pocos enfoques de su conocimiento humano,
trasladado a sus relatos y novelas. Practicó la pesca a mosca de un modo
singular, pues además de las moscas artificiales empleó como carnada
saltamontes colectados en los herbazales de las riveras de los ríos y arroyos.
Su cuento “El gran río de los dos corazones”, inspirado por sus más tempranas
vivencias juveniles en la Upper Peninsula de Michigan, resulta en la superficie
un intenso relato de pesca, con un trasunto sicológico que convence al lector
avezado de que nunca su objeto como escritor de ficción fue entretenernos con
cuentos de pesquerías. Este punto de vista puede ser corroborado en obras como
“Allá en Michigan”, “El fin de algo” o “Fuera de temporada”, en todos los
cuales el eje argumental se vale de una anécdota de pesca, mientras el
conflicto esencial, en cada uno de ellos, surge de las relaciones de pareja.
Arribó a Cuba en 1932 para
realizar su primera temporada de pesca. Cobró sus primeros peces de pico a la
vista de la costa de La Habana y reconoció haber aprendido bastante de su guía
de pesca y piloto de embarcación, Carlos Gutiérrez Ramos. A partir de 1938, ya
en posesión de su propio yate, el famoso Pilar, contó por el resto de su vida
con la amistad y el respaldo de su capitán Gregorio Fuentes Betancourt, un
isleño de Canarias que echó su vida en Cuba como pescador. Aparte de su obra
cumbre, El viejo y el mar, las
pesquerías cubanas sustentaron un consistente trabajo de investigación cuyos
resultados aparecieron desde 1933 en crónicas como “Marlin off the Morro” y “On
the blue water”, y en el consistente ensayo Marlin off Cuba, publicado en 1935
como capítulo segundo del libro American
big game fishing y medio siglo más tarde considerado una fuente atendible
en estudios científicos de los peces de pico, como el esencial catálogo Billfishes of the world, del experto japonés Izumi Nakamura (1985).
El diálogo que esta nueva sección del blog
CUBANOS DE PESCA alentará tiene su razón de ser en un nuevo objetivo de
trabajo: por años hemos trabajado en el estudio de las pesquerías de Hemingway,
lo mismo en el sentido biográfico que en las escrituras que ese autor ha
derivado de su experiencia e indagaciones. En esta línea, un nuevo libro
alcanza finalmente su proceso de terminación y es esperanza bastante fundada en
la experiencia de otras obras que ideas, interrogantes y
hallazgos hallarán una enriquecedora oportunidad de diálogo con los
lectores justo en este lugar. Nos estaremos entonces encontrando.
El Editor.
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